jueves, 25 de octubre de 2012

El Trabajo de la Modista (3)


En la última nota habíamos hablado de la importancia de captar el deseo de nuestra clienta y de asesorar, sugerir, y dar nuestra opinión sin avasallar el estilo y el deseo de ella.

Hay distintos casos en los que podemos actuar de distintas formas:
 
Tenemos el caso en el que la clienta ya sabe exactamente lo que quiere.
Si es así, nuestro trabajo es entender exactamente qué es lo que la clienta nos está pidiendo.

En cuestiones visuales es muy común que dos personas estén hablando lo mismo pero en su mente cada una está visualizando algo distinto.  Eso tiene que ver con la subjetividad, entonces para evitar confusiones, lo más seguro es tomarse el tiempo de sentarse con la clienta a ver revistas, figurines,  fotos en internet o cualquier otra imagen (las dos, la clienta y la modista) y que cada una vaya señalando en los modelos que ve los detalles de los que se estaban hablando.

También  podemos hacerle bocetitos a mano alzada y en lápiz, en un block de dibujo reservado para ese fin (no uses papelitos cualquiera, no da un aspecto serio a tu trabajo), es una técnica que debemos poder manejar con soltura. 

Puede pasar que (por tomar un ejemplo) uno le señale un escote y le diga:  "Este es el escote que vos me decís?" y la clienta te diga que no, entonces vos le pedís que te busque uno ella misma y te lo muestre.  Allí ya estaremos evitando un error, porque nos habíamos quedado con una idea equivocada.

Así en todos los detalles que consideremos necesarios hasta estar bien seguras de que nuestro trabajo va a estar acorde a la imagen previa que la clienta tenía en su mente.


A veces no nos tomamos suficiente tiempo en las entrevistas y no preguntamos lo suficiente porque creemos que la otra persona va a pensar que no sabemos nada o que somos inseguras.

Esto no es así, hay que poder explicar que uno sabe mucho de su trabajo pero que necesita conocerla a ella, y eso a la gente le gusta.  Que nos tomemos el tiempo para conocer al otro es fundamental y un buen comienzo para cualquier relación, incluyendo la relación con nuestra clientela.

Cuando la entrevista termina a vos no tiene que quedarte ninguna duda para poder así encarar la siguiente etapa de tu trabajo con seguridad y soltura.

En la próxima nota veremos otra variante en la que tendremos que poner nuestra capacidad de experta al servicio de la situación.


                                                                 Te deseo éxitos.
                         

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